Flautas Históricas – Concierto Didáctico

Por primera vez, Macchina Tempo presenta el concierto didáctico Flautas Históricas.

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Este concierto nos permite viajar en el tiempo para conocer la evolución de uno de los instrumentos más antiguos de la humanidad; éste nos ha acompañado en todas las culturas, desde la prehistoria a la actualidad, y representa un arquetipo de la sonoridad. Este viaje nos permitirá, también, deleitarnos con diversos ejemplos instrumentales, a manos del flautista Cuauhtémoc Trejo.

El enfoque de este concierto —del que haremos un pequeño resumen— nos permitirá conocer el desarrollo de la flauta, particularmente, en Occidente; aquí, la cultura europea del barroco le dio una preponderancia enorme a la flauta transversa. Los orígenes de esta flauta —conocida a su vez como flauta transversal, travesera o transversa—, pueden ser rastreados desde las antiguas civilizaciones de China, India y Japón. Incluso, hay iconografía de flautistas en las culturas etruscas y greco-romanas. Hay también vestigios de estas flautas en Bizancio, que es de donde se difunde en Europa, a partir del siglo XII. En esa época la flauta estaba conformada por un tubo alargado de madera o hueso, con múltiples orificios.

– No basta con oír la música; además hay que verla – 

Igor Stravinski

En el renacimiento, y también en el barroco temprano, tuvo preponderancia la familia de las flautas de pico (flautas rectas). Por su lado, la flauta transversa paulatinamente se iría transformando en un instrumento más sofisticado (estructura cónica, llave de mi bemol), gracias a las aportaciones de constructores, flautistas y compositores. Es el caso de Jaques Hotteterre (1674-1763), en Francia, y Johann Joachim Quantz (1697 -1773), en Alemania, que la fueron modificando y convirtiendo en un instrumento sumamente expresivo, acorde con los requerimientos estéticos del periodo barroco. Este impulso daría preponderancia a la flauta transversa en toda Europa: su sonoridad y desarrollo técnico en el siglo XVIII marcarían la época más prolífica en la historia de este instrumento, con numerosos virtuosos, tratadistas y compositores, que la utilizarían en los más diversos contextos y texturas instrumentales.

De acuerdo con Cuauhtémoc Trejo, en la evolución de este instrumento existe un eslabón perdido, situado en un periodo histórico entre la flauta barroca de madera y la mecanización de la flauta moderna. Dicho eslabón es la flauta de cristal del constructor y relojero parisino Claude Laurent (activo: 1805-1848), quien, además de construir un instrumento de sonido impecable, es un referente de la estrecha relación entre la música y los procesos históricos nacionales.

Posteriormente, en el periodo clásico y romántico, la flauta tuvo modificaciones relevantes gracias a cuatro personajes: Siccama, Carta, Radcliff y Pratton. Ellos añadirían varias llaves más. A su vez, gracias a la gran diversidad de constructores y flautistas que continuaron modificando y revolucionando el sistema de llaves, dicho instrumento comenzó a construirse con metal. Gracias a metales como la plata, la flauta traversa logró un sonido más pulido y potente.

Es hasta el siglo XIX que la flauta tuvo un diseño más elaborado y pulcro gracias al músico y compositor bávaro Theobald Boehm. Entre los cambios introducidos por Boehm, en 1846, destacan la creación de aberturas nuevas, estructura tubular metálica y colocación de llaves para cada orificio (entre 15 y 16), así como la disminución de su peso.

En el siglo XX, finalmente, la flauta travesera experimentó su última y más notoria modificación: se perfeccionó el sistema de llaves de Bohem, con lo que fue posible extender el rango de frecuencias a tres octavas y media. Actualmente, la flauta se fabrica con múltiples materiales, por ejemplo, madera, plata, platino, y oro (en sus diversos tipos de aleaciones).